30/5/08

El hombre de las mil voces


Sabíamos que las jovencitas que cortejaba Charlot pronunciaban un inevitable y engolado “Ay, Charles”, como si estuviesen medio derretidas. Y el timorato, enamoradizo, Charlot balbuceaba un poco, con su sonrisa abierta de par en par. Luego llegarían Cara de Globo y Soplete, con sus voces tan afables. Seguramente, como cada domingo por las mañanas, tendrían algún percance en El challote relleno. Y los bandidos, los policías y los grandulones tenían una voz gruesa y rasgada, al igual que los malvados con sus bigotes temibles y sus barbas muy largas. Para las persecuciones y las trifulcas sonaban unas gangarrias. La música de los cafetines también tenía una voz, como mismo la tenían los disparos, los puñetazos, el motor de los fotingos y el galopar de los caballos. Y Armando Calderón estaba inmerso hasta la locura en sus comedias silentes.

Y quién iba a decir que aquel improvisador fascinante pasaría a la posteridad gracias a una frase apócrifa. Su inesperado esto es pinga, queridos amiguitos. Fue su mejor broma, su día más afortunado. Y dicen que nunca ocurrió. Nunca se le escapó tal cosa a este hombre de las mil voces. ¿Quién podría creerle? Cuán maravilloso el humor popular cubano.


Los años no pasaron en balde. Qué diferente les suena hoy Armando Calderón a sus otrora "queridos amiguitos".

4 comentarios:

  1. ¿Y Katrinca? Las gordas no fueron lo mismo.
    ¿Y Matasiete, que se convertía en Matanueve? ¿Y "Esto es una niña o una pelota"? O "la vida es una botella".
    ¿cómo se llamaba aquel baile, que "ni cansa ni sofoca y es un baile popular"?
    Calderón no lo supo, pero fue ejecutivo dominical del ICRT.

    Thanx, man!

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  2. Oyeme, Garrincha, tienes una memoria prodigiosa. Yo a duras penas me acuerdo de Matasiete y tengo una muy, muy remota memorio de Katrinca. Las expresiones que mencionas es como si las escucharas por primera vez en mi vida.
    Hace tiempo un amigo me conto que Calderon se transformaba por completo cuando hacia sus programas. A veces bastaba con darle un poco, muy poco, de cuerda para que montara una comedia silente. Gracias por tus posts. Saludos.

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  3. ¡La carioca!
    ¡El baile de la carioca, que no cansa ni sofoca y es un baile popular!

    Y los fotutos de los fotingos que todos hacían "aú, aú".

    Man, me revolviste los dimongos.
    Feliz post.

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  4. Garrincha, muchas gracias. Logre acordarme -creo- del baile de la carioca. Todavia una memoria muy difusa. Gracias.

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